| Parque Nacional de Timanfaya |
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El Parque Nacional de Timanfaya ubicado en la isla de Lanzarote, obtiene esta denominación el 9 de agosto de 1974, por sus características naturales y alto grado de conservación. Ocupa una extensión de 51,07 km² en el suroeste de la isla y es el más claro exponente de origen volcánico de Canarias. Sus colores rojos, ocres, azules, grises y negros configuran un paisaje lunar de aspecto irreal, que no deja indiferente a quienes lo visitan.
Las imágenes que presenta el Parque son de lo más variopintas. Caóticas e irregulares formas que cortan insultantes los perfiles del paisaje, mezclados con redondeadas placas de lava además de suaves y tersas alfombras de tierra escoriácea. Puntas, islotes de fuego, jameos y crestas de caprichosas y espectaculares formas, dan sentido a una visita nada predecible. En Timanfaya hay aproximadamente 300 volcanes. El paisaje, al que algunos califican de lunar, es impresionante.
De este lugar dicen que no es una tierra muerta, sino recién nacida. Aunque aparentemente desolados, estos abruptos paisajes han sido colonizados, principalmente, por el mundo vegetal (180 especies vegetales diferentes crecen en esta tierra de apariencia estéril). Predominan las tonalidades negras y rojizas de lapilli y las oscuras lavas basálticas, todo ello salpicado de manchas de diferentes colores pertenecientes a las numerosas especies liquénicas. Las erupciones volcánicas producidas en 1730 (con una duración de 6 años) y las de 1824 crearon nuevos cráteres, sepultaron pueblos enteros y enterraron los terrenos más fértiles de la isla. Este Parque es un lugar único a nivel mundial y reúne un conjunto de estructuras geomorfológicas de gran diversidad a las que el clima ha ayudado a conservar.
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